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SOFT POWER, ATRACCIÓN VS COERCIÓN

La definición sobre poder, prácticamente en cualquier diccionario, dice que es la capacidad de influir en la conducta de otra persona para obtener el resultado que uno quiere. Joseph Nye del Kennedy School of Government’ en Harvard, presentó hace unos años el concepto de soft power o poder blando y generó una serie de ideas para analizar qué tipo de poder usamos, qué tipo de poder usan quienes lo detentan o cómo identificar oportunidades para actuar sabiendo dónde estamos y qué queremos o qué podemos hacer.

Esa influencia en la conducta puede darse de varias maneras.
Coacción por amenazas
Inducción por pagos
O influir por atracción

Es decir: está la fuerza, está el dinero o está la persuasión.

El soft power o poder blando es la habilidad de obtener lo que quieres a través de la atracción o persuasión, antes que a través de la coerción o de las recompensas. Surge del atractivo de la cultura de un país, o de sus ideales políticos o de sus políticas.

La pregunta puede ser ¿cuando y donde apareció esto y qué tiene que ver con usted?

Un poco de contexto.

El fin de la segunda guerra mundial trajo el inicio de la guerra fría, que fue, como todos sabemos un período de tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero la crueldad y la corrupción de los sistemas comunistas y socialistas, determinaron la caída y el fin de la Unión Soviética.

A finales de los noventa, el comunismo y el socialismo derrotados en los hechos se quedaron sin argumentos y sin discurso. Era evidente la necesidad de replantear la estrategia del poder.

En el otro lado, el 11 de setiembre del 2001 Estados Unidos fue víctima de un tremendo ataque terrorista a las torres gemelas, el pentágono y la casa blanca. Fue el mayor ataque terrorista en la historia de la humanidad. En respuesta, Estados Unidos inició una guerra en Irak y contra Irak. Gana la guerra pero no logra convencer ni de la oportunidad ni de la legitimidad.

Ney dice que, después del fin de la guerra fría y luego de los atentados del 11 de septiembre, se hace más evidente la necesidad de un soft power. Un poder que no radique en el poderío militar solamente sino en la atracción natural de una causa justa y legítima. A partir de esos momento las cosas cambian en el mundo sin que, muchos, nos demos cuenta.

El soft power no necesita aviones, tanques o buques. Usa otros recursos que son tan o más importantes que estos. Utiliza ONGs, así es, organizaciones no gubernamentales, colectivos sociales, medios de comunicación, asociaciones civiles, centros de pensamientos, etc. que viven de filántropos nacionales o internacionales, o de presupuestos de organismos internacionales o de dineros de los contribuyentes a través de contrataciones a través de consultorías.

Todas estas organizaciones tienen una agenda que puede ser y de hecho es, diseñada y ejecutada desde fuera de los países donde influyen o desde dentro, dependiendo de donde se encuentre usted. Replican y adaptan modelos que buscan imponer una agenda de intereses en temas como el medio ambiente, el género, la familia, etc..

Insisto en que el poder poder blando o soft power influye, cautiva y persuade de muchas maneras. Recluta líderes de opinión o los crea, y expande a partir de ellos su influencia, usando medios, encuestadoras, eventos, observatorios, entre otras cosas, para influir y finalmente modificar políticas públicas.

El poder blando o soft power puede ser útil cuando favorece los intereses nacionales. Un país debería tener una estrategia de comunicación, basada en soft power, país por país, por ejemplo. Debería ajustar su soft power según sus interés económicos, geopolíticos, etc. Hay muchos países que tienen ese poder blando y lo manejan con mucha eficiencia y eficacia.

Pero también, ese soft power, puede ser pernicioso o negativo cuando influye en los poderes del estado a tal punto que puede ser más importante que los poderes o instituciones de una democracia representativa.

Que nos toca a los ciudadanos?

Primero conocer cómo se expresa, se gestiona y se ejerce el poder. Debemos identificar cómo las redes sociales y el ciberespacio son vehículos que usa el soft power para fortalecerse, convocar y ejercer esa influencia y esa persuasión.

No está mal que lo haga, lo que está mal es que esa influencia no sea transparente y se esconda bajo el ropaje de reivindicaciones o defensa de determinados derechos.

Por eso el soft power puede ser tan importante y estratégico, como invisible. Abra los ojos, pare la oreja y ajuste el olfato para saber quién lo detenta y cómo puede afectar su vida y la de su familia.

4 abril, 2019

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