¿SE PUEDE PARAR EL DESPLOME?
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¿SE PUEDE PARAR EL DESPLOME?

En los últimos tres meses la aprobación del Presidente ha descendido 17 puntos prácticamente en todas las regiones y segmentos socio económicos y, en consecuencia, gran parte de los encuestados ya desaprueba la gestión. Hay zonas como el Sur del país y segmentos sociales como el E, donde la caída es particularmente preocupante.

En relación al nuevo gabinete y su titular el Premier, no han logrado convencer ni generar la confianza suficiente, la mayor parte de los encuestados no confía en que podrán superar los problemas del país en línea con la magra votación obtenida en el Congreso en relación al “voto de confianza”.

Al respecto, hay muchas tesis sobre el por qué de este precipitado y acelerado descenso, factores múltiples a los que los analistas le atribuyen menor o mayor énfasis, según sus preferencias ideológicas, intereses y compromisos diversos.

En lo qué hay consenso es que el tema de “lucha contra la corrupción”, siendo de suma importancia, no es suficiente para generar el anciado bienestar que anhela la población, más aún cuando este objetivo no es propio del Poder Ejecutivo, le corresponde por definición al Poder Judicial, al Ministerio Público, a la Contraloría e indirectamente a la Policía Nacional en sus divisiones especializadas, y claro, al Congreso de la República en materia legislativa y su rol fiscalizador. Lo que sí compete directamente al Presidente es velar por que en su gestión no se produzcan actos de corrupción que comprometan a sus ministros y servidores públicos en general, incluidos gobiernos locales, regionales y empresas públicas.

Terminada la luna de miel, el efecto psicológico y emotivo ceden paso al factor racional, la población analiza legítimamente su propia realidad, contrasta el discurso y las noticias con su día a día con lo que realmente afecta su bienestar y el de su familia, y es ahí donde despiertan sus decepciones y se encrespan sus exigencias, nos referimos a la economía familiar y su seguridad.

No digo que está bien, solo describo realidades. Los sectores más acomodados (A y B), son los que otorgan mayor aprobación al gobierno y valoran más alto la lucha contra la corrupción, pero los menos privilegiados (D y E), exigen más seguridad y sobre todo reactivación económica y generación de empleo, estas dos últimas demandas suman 28%, muy por encima del tema de corrupción (16%) y sólo superado por inseguridad (34%).

Los grandes protagonistas de la delincuencia son jóvenes de los estratos más pobres, sin estudios superiores, sin trabajo, de barrios marginales, vinculados a consumo de drogas y de familias disfuncionales con gran incidencia de violencia familiar. No es suficiente la persecución e incremento de penas, se requiere de una política multidisciplinaria de largo plazo, que pasa por educación para el trabajo y generación de empleo digno, entre otros aspectos.

Y en relación a reactivación económica y generación de empleo no hay mucha ciencia, basta con promover y facilitar la inversión pública y privada, grande y pequeña, nacional y extranjera. No se requiere de incentivos especiales, es suficiente que el Estado con sus trámites y requisitos inacabables no lo impida, no solo desalentando la inversión, si no además prácticamente forzando a las personas a optar por la senda de la informalidad.

Resulta crucial dotar a los funcionarios de seguridades para que se atrevan a tomar decisiones y paralelamente exigirles empatía con los administrados y sentido de urgencia, lo que es mero trámite para el burócrata es vital para el inversionista, cada día que pasa es costo, es menos empleo, es menos recaudación, más delincuencia, más corrupción y más pesimismo como descrédito del sistema.

Finalmente, todo ello en un marco de seguridad jurídica e imperio de los principios de orden, legalidad y autoridad. No más proyectos frustrados o dañados, por seudo conflictos sociales/ambientales, cuando todos sabemos que los móviles son económicos sino criminales (extorsión por organizaciones criminales) como fue en su momento “los conflictos de construcción civil e invasiones” hasta que se les combatió con inteligencia en el marco de Crimen Organizado. Basta recordar la extorsión en el caso de Tía Maria y hoy las Bambas, por citar solo dos ejemplos.

11 abril, 2019

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