El Perú no depende del Estado
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El Perú no depende del Estado

Por Jorge Morelli

Hay héroes modernos que el Perú no conoce y que merecen su homenaje.

El colombiano Martín Ibarra es probablemente el primer experto del mundo en parques industriales, que son la herramienta para el futuro. Ha fundado cientos de ellos desde hace décadas, desde China hasta Colombia, su patria, y me dijo no hace mucho que el milagro chino nació precisamente de ahí. Los parques industriales fueron la primera experiencia de economía libre de China hasta que, multiplicándose como hongos, llegaron a ser tantos que más eran las excepciones que la regla y el modelo pudo generalizarse.

En nuestro caso, los parques industriales están comenzando a reproducirse. Hacia la Sierra central y el interior, la ciudad industrial de Huachipa es hoy una realidad de la tecnología de punta, con más de 20 megafábricas en operación y espacio más que suficiente para albergar 200. Pronto tendrá también un puerto seco, conectado por una nueva carretera con la autopista Ramiro Prialé y, por vía férrea, con el Ferrocarril Central. Hacia el Norte chico, el centro de operaciones será el puerto de Chancay, el punto estrategico de la Ruta de la Seda china para todo Sudamérica, donde llegarán los megabuques Triple E de medio kilómetro de largo y 20 mil contenedores. Chancay estará conectado por la Panamericana Norte y en el futuro por tren de cercanías o vía férrea directa con los nuevos parques industriales de la región. Hacia el Sur chico, el centro de operaciones será el puerto de Pisco, y entre Lurín y Chilca se hallan hoy mismo en construcción media docena de parques industriales conectados por carretera y en el futuro por tren de cercanías. Todo el Norte y el Sur chicos y los valles de la Sierra Central de Lima serán a corto plazo una sola gran región económica conectada al Asia, para la exportación e importación y fabricación de manufacturas para los mercados de Brasil, desde Manaos hasta Sao Paulo.

Pero hay dos limitantes. Uno es el severo problema de la propiedad de la tierra, ante el que el Estado peruano está totalmente paralizado.

Hernando de Soto tiene la fórmula para solucionarlo: dotar de papeles a los bienes de las economías emergentes de todo el mundo -empezando por el caso estrella, que será el del Perú, su patria-. Esto hará posible, en el mismo momento y por el mismo acto, dotar de bienes a los papeles de los mercados de valores desarrollados. Cuando esto ocurra en gran escala dejarán de formarse burbujas globales que luego colapsen –la última ocurrió hace una década- dejando a la economía global desconcertada y exhausta hasta hoy. Pero el gran secreto estriba en que esta revolución de la propiedad va a ocurrir en el mundo sí o sí, con o sin la intervención del Estado.

La otra gran limitante en el Perú es el agua. Los parques industriales del Sur en formación sufren ya su escasez. Aquí la innovación de la tecnología ancestral de la siembra de agua permitirá captar el agua de la estación de lluvias en la Sierra, meterla dentro del suelo y poner en pocos años un lago Titicaca entero -diez mil millones de metros cúbicos de agua- dentro de la Cordillera de los Andes.Esto frenará los huaicos y regulará hídricamente los ríos que bajan al Pacífico de manera que no se sequen en invierno ni se desborden en verano. Acaba de comprobarlo un estudio técnico del Imperial College de Londres. Pero quien sabe esto mejor que nadie es oy Fernando Cillóniz, quien como gobernador de Ica logró dar forma con Huancavelica a una Hermandad del Agua por la cual Huancavelica aceptó entregar agua a Ica a cambio de inversiones de Ica en las cuencas altas de los valles que bajan hasta el desierto. La Hermandad del Agua es el modelo que en el futuro será replicado por todas las regiones costeras del Perú con sus regiones hermanas de la Sierra. Será un nuevo ayni andino para el siglo XXI.

Hombres como estos son los capitanes de la industria que construyen hoy silenciosamente el Perú del siglo XXI, como Vanderbilt, Rockefeller, Carnegie, JP Morgan o Ford contruyeron Estados Unidos en los siglos XIX y XX. El Perú no lo sabe aún, y menos que, aunque mucho se beneficiaría de la colaboración proactiva de su Estado que le da la espalda, en realidad no necesita de él para llegar a ser.

8 julio, 2019

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