LA DICTADURA DE LAS MINORÍAS:
Posiciones

LA DICTADURA DE LAS MINORÍAS:

Ejemplo: Proyecto Tía María.

En un Sistema Democrático Normal, la ciudadanía participa a través del voto libre y universal en la elección de sus autoridades para que estas en su representación administren el Estado por un periodo determinado. Se elige autoridades nacionales, regionales y locales, cada una de las cuales tiene facultades y competencias definidas en la Constitución y sus leyes de desarrollo.

El sistema, así como determina que las mayorías a través del voto puedan elegir a las autoridades, debe también garantizar el respeto de las minorías, a participar no del gobierno. pero si de su rol de control político y fiscalizador y el ejercicio pleno de sus derechos fundamentales.

Cuando este orden de ideas se trastoca y se pervierten los principios que la sustentan, ingresamos a un terreno pantanoso, capaz de tragarse al Sistema Democrático. Cuando las minorías pretenden ser gobierno, demandan tomar las decisiones y imponer sus criterios, nos acercamos a un estado disfuncional y fallido. Lo mismo ocurre cuando las autoridades locales y/o regionales pretenden ilegítima e ilegalmente asumir funciones y competencias que le corresponden a las autoridades nacionales.

Estas dos perspectivas de estado disfuncional: Dictadura de las minorías y usurpación de funciones y competencias, se entremezclan y se irrogan además el derecho a ejercer violencia y cometer delitos exigiendo impunidad, el cóctel explosivo está peligrosamente listo para explosionar el sistema bajo el manto de la falaz representación del pueblo y el grito de “el pueblo decide”.

En este marco pernicioso se gesta un nefasto caldo de cultivo donde minorías organizadas y militantes pretenden estar sobre la ley y sojuzgar a la inmensa mayoría de peruanos, que tienen los gravísimos defectos de ser anodinos, silenciosos e indiferentes, meros “pecho fríos”, tan ingenuos por no decir TONTOS que no se dan cuenta que poco a poco las minorías activistas y comprometidas les van socavando su derecho al progreso, bienestar y paz social.

Para entenderlo mejor, nada mejor que ejemplificarlo en hechos actuales y cifras concretas:

  • De más de 33 millones de peruanos, cuántos se oponen a proyectos de inversión como el de Tía María?
  • De más de 1.2 millones de arequipeños, cuántos se oponen a Tía María ?
  • De más de 50 Mil pobladores de la provincia de Islay, cuántos se oponen a Tía María ?
    Basta con revisar las cifras de las tan publicitadas “marchas de protesta” en el Valle de Tambo, nunca más de 300 personas. Las “marchas de solidaridad que eventualmente se realizan en Arequipa, nunca más de 400 personas.

El mismo análisis con las mismas conclusiones (son minorías no representativas de la voluntad e intereses del pueblo, llamase todos los peruanos) se aplican a la inmensa mayoría de conflictos sociales.

El gran problema es que no se analiza, no se comenta, no se difunde, no se participa. Mientras la ola no te revuelque a ti y tu familia resulta gracioso ver desde la orilla cómo son revolcados otros, claro, hasta que el tsunami arrase con todos.

Los políticos, los partidos y el gobierno ni siquiera son buenos populistas, no se dan cuenta donde está esa mayoría silenciosa que tiene voto y espera ser representada.

11 julio, 2019

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