LOS CRISTALES ROTOS
Posiciones

LOS CRISTALES ROTOS

Aprender de la adversidad parece el destino de los peruanos. No se cuántos países la sufren o la han sufrido como nosotros, pero aquí, parece que todo es más complicado.

Escribo esto, a propósito de lo que viene ocurriendo a partir del 28 de Julio, con la “iniciativa” del presidente Martín Vizcarra para que él, sus ministros y los congresistas concluyan su mandato en el 2020 y no en el 2021. Como vimos, el presidente, dijo que había una crisis política y que, dado que el Congreso no le había aprobado algunas propuestas enviadas -tal y como él las quería- entonces que se fueran “todos”.

No es usual que alguien haga un harakiri en vivo, en directo y a nivel nacional. No es normal que una persona, menos un mandatario, haga un reconocimiento tan explícito y sincero de su incapacidad y la de sus ministros; y que pretenda imponer a otro poder del Estado su terminación anticipada. Lo ocurrido es un terremoto político con réplicas en todas partes y, sobre todo, en lo económico; La impacto es cierto y los gremios, al unísono, han respondido diciendo que, si estábamos mal, ahora nos pondremos peor.

¿Será que todo está perdido y que irse “todos”, como dice el presidente, es lo mejor?

Me acordé de Gareca, cuando todos pedían que se fuera, en medio de las eliminatorias de Rusia 2018. Hubo mucha gente, entre futbolistas, periodistas, entrenadores e hinchas que, en medio de resultados adversos, no dudaron en pedir la cabeza del argentino. No obstante las presiones, el proceso continuó hasta llegar al mundial. ¿Gareca pateo el tablero? ¿Gareca dijo esto no funciona y nos vamos todos? Muy por el contrario, Gareca condujo el proceso futbolístico y extra futbolístico, y nos devolvió la autoestima deportiva.

El reciente caso de los Juegos Panamericanos es otro ejemplo de algo que lucía imposible, pero que se logró. Cuando nombraron a Carlos Neuhaus como presidente ejecutivo del Comité Organizador, se habían perdido casi tres de los seis años que tomaba la organización del evento. Nadie quiso esa papa caliente, pero Neuhaus definió un objetivo, trazó la estrategia y se comprometió liderando con mística un equipo de peruanos. Los Juegos Panamericanos han reunido a más de 6.600 deportistas de 41 países y están siendo vistos por una audiencia de 400 millones de televidentes en todo el mundo. Estos peruanos llevaron adelante un proyecto que parecía imposible y no solo cumplieron en la fecha, sino que organizaron -como hemos visto con orgullo- una de las ceremonias de inauguración mas impactantes del mundo. Por si fuera poco, devolverán varios cientos de millones de soles que se ahorraron gracias a un manejo eficiente de los recursos públicos. Sinceramente increíble. Nuevamente, un desafío enorme se volvió una victoria. Neuhaus no patió el tablero, no abandonó y no se asustó frente a la responsabilidad.

Estoy seguro, que todos tenemos en nuestro fuero interno historias que contar de aparentes derrotas que se han convertido en victorias. Si pasa los 50 años, como yo, recordará el estatismo, el terrorismo y la hiperinflación. Tanto malo ha ocurrido en el pasado que parecía posible, pero al final supimos darle vuelta a las cosas y lo convertimos en una victoria.

¿Qué tienen que ver Garecca, los Panamericanos y Vizcarra, juntos? Pues mucho. Déjeme explicarle.

Cuando todo se complica, el carácter y la determinación suelen sacar lo mejor de nosotros. Los peruanos hemos hecho eso por mucho tiempo. No importa en dónde estemos, dentro o fueras el país, con educación o sin ella, con dinero o sin dinero, solos o acompañados. En cualquier circunstancia, hemos sabido vencer la adversidad y resolver los problemas que la vida nos ha puesto. No nos quejamos y no pateamos el tablero. Los peruanos somos, en una gran mayoría, valientes y decididos. Tanta adversidad nos ha enseñado a luchar hasta el último minuto. Y las historias recientes que he recordado nos han mostrado que esa actitud es el camino correcto.

Entonces, cuando el presidente nos dice que, como hay crisis, como hay discrepancia política y como hay un Congreso que no le aprueba lo que él envía, deben irse él, sus ministros y los congresistas, emite un confuso mensaje a los peruanos que creemos, más bien, que las dificultades son parte del camino y están para ser superadas.

El papel del líder debe ser otro; alentar, unir y dirigir. Un capitán no abandona su barco y menos cuando hay tempestad. Martín Vizcarra, con lo hecho el Domingo 28 de Julio del 2019, ha asestado un golpe mortal a la confianza que deberíamos tenerle todos los peruanos. Y la confianza es como un cristal, cuando se rompe no se puede volver a pegar.

2 agosto, 2019

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